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Biografía de Platón, AristoclesVínculos patrocinados de interés
La doctrina de Platón está recogida en su práctica totalidad en forma de diálogos, protagonizados en su mayoría por Sócrates, aunque la doctrina expuesta en ellos se aleja progresivamente de las ideas del maestro, hasta los diálogos de madurez, en que Sócrates se convierte en el portavoz de las teorías de Platón. La más célebre de ellas es la teoría de las ideas, según la cual éstas poseen el ser propiamente dicho y pertenecen al mundo de las ideas, al que corresponden los caracteres que Parménides atribuyó al ser: entre otros, la inmutabilidad y la eternidad; el mundo sensible es mera apariencia, y sus objetos son sombras de las ideas, con las que se relacionan por participación. La naturaleza de esta relación entre ambos mundos fue objeto de revisión por el propio Platón en sus diálogos de vejez, especialmente en el Parménides, y en ella se centrarán las críticas de Aristóteles. La teoría de las ideas, expuesta por Sócrates de forma figurada en el mito de la caverna de La República, ofrece una síntesis que resuelve en parte las paradojas y los debates que habían enfrentado a los presocráticos, a propósito de la naturaleza de la pluralidad y el devenir y su relación con la unidad y la estabilidad exigidas por la razón. El alma humana es inmortal, procede del mundo de las ideas y se halla caída en el mundo sensible, si bien puede «recordar» las ideas o modelos que conoció antes de su caída; este proceso, que Platón llamó anamnesis, se erige en principio epistemológico en el que se funda el saber. Su teoría política, enemiga de la democracia ateniense, aparece en La República, donde se relaciona el buen funcionamiento de la ciudad con la armonía entre los diversos estamentos de que se compone, los cuales reproducen las partes del alma y cuyo estrato superior lo deberían ocupar los filósofos, que corresponden a la razón en el alma individual. La filosofía platónica es la base de una de las corrientes más importantes, sin duda, del pensamiento occidental, del que A. N. Whitehead llegó a decir que podía interpretarse en su conjunto como una colección de notas escritas al hilo de la lectura de Platón. Diálogos de juventud, o «socráticos», e intermedios: Hipias Mayor Ion; Hipias Menor Apología de Sócrates Critón, o del deber Gorgias, o de la retórica Menón, o de la virtud Cratilo, o de la exactitud de las palabras. Diálogos de madurez: Fedón, o del alma Protágoras, o los sofistas El banquete, o del amor La República, o de la justicia Fedro, o de la belleza. Diálogos de vejez o «dialécticos»: Parménides, o de las ideas Teeteto, o de la ciencia El sofista, o del ser El político, o de la realeza Filebo, o del placer Timeo, o de la naturaleza Las leyes. |
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